En los de menor edad, el principal factor de riesgo es la hiperlipidemia, es decir, el nivel elevado de grasas en la sangre.
Hipertensión, diabetes o tener más de 50 años predisponen a sufrir una oclusión venosa de la retina y, en consecuencia, una pérdida de agudeza visual entre leve, moderada o grave. Así, la Sociedad Española de Retina y Vítreo ha editado la Guía de Práctica Clínica Manejo de las Oclusiones Venosas de la Retina, con el fin de establecer unas directrices que permitan un correcto diagnóstico y tratamiento de las diferentes variantes clínicas de las oclusiones venosas de la retina y, a su vez, mejorar la calidad de vida de los pacientes.
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