
Second Sight ha desarrollado un implante retinal diseñado para permitir la visión nuevamente a pacientes que perdieron esa habilidad, particularmente a los que sufren de retinitis pigmentosa, que provoca que el afectado pierda la capacidad de distinguir los distintos niveles de luminosidad de la escena que contempla, pero que deja realtivamente intactos los otros componentes de la retina que permiten apreciar el color.