
Cuando uno conoce el bastón para invidentes en el que trabaja Selene Chew, una jovencísima ingeniera de Singapur con tan sólo 24 años de edad y especializada en Diseño Industrial, además de conocerse las características del prototipo estas invitan a asignarle un grado mayor que el tan vaniso sufijo 2.0, que se suele dar a todo aquello que supera una versión anterior, ya que los avances que promete este invento darán un gran salto en el mercado.





