Una investigación demuestra que la introducción de una copia funcional del gen PRPF31 permite recuperar funciones esenciales de las células de la retina en modelos derivados de pacientes, incluso en fases avanzadas de maduración celular.
La retinosis pigmentaria tipo 11 (RP11) es una enfermedad hereditaria de la retina causada por mutaciones en el gen PRPF31. Estas alteraciones afectan al procesamiento del ARN, un mecanismo fundamental para el funcionamiento de las células, y provocan una degeneración progresiva de los fotorreceptores, con la consiguiente pérdida de visión.
Un nuevo estudio, publicado en la revista científica Nature Communications, ha investigado el potencial de la terapia génica para corregir los defectos celulares asociados a esta enfermedad. Los resultados muestran que introducir una copia funcional de PRPF31 puede restaurar procesos esenciales en dos tipos de células afectadas: el epitelio pigmentario de la retina y los fotorreceptores.
Recuperación de funciones esenciales de la retina
El equipo investigador utilizó células madre pluripotentes inducidas obtenidas de pacientes con RP11 para generar modelos celulares y organoides retinianos en el laboratorio. Mediante vectores virales asociados a la terapia génica, introdujo una copia funcional del gen PRPF31.
Los resultados mostraron una mejora en el procesamiento del ARN y una reducción de las acumulaciones anómalas de proteínas que se producen en las células afectadas. Además, la intervención permitió recuperar funciones importantes del epitelio pigmentario, como la capacidad de eliminar los restos de los fotorreceptores, y mejoró la estructura de los cilios celulares, esenciales para el funcionamiento de la retina.
En los organoides retinianos tratados también se observó una respuesta más intensa de la actividad neuronal ante estímulos luminosos. Estos resultados sugieren que la corrección del defecto genético puede mejorar no solo la estructura de las células, sino también determinados aspectos de su funcionamiento.
Resultados prometedores incluso en células maduras
Uno de los hallazgos más relevantes es que la terapia también produjo mejoras en células maduras, utilizadas para estudiar alteraciones propias de fases más avanzadas de la enfermedad. Aunque la respuesta fue menos intensa que en las células tratadas en etapas tempranas, se redujeron las acumulaciones de proteínas y mejoraron la actividad celular y la estructura de los cilios.
Los investigadores también comprobaron que añadir rapamicina, un fármaco que activa la autofagia, el mecanismo celular encargado de eliminar componentes dañados, no aportaba beneficios adicionales significativos a los obtenidos con la terapia génica por sí sola.
Un avance que todavía necesita más investigación
La retinosis pigmentaria engloba numerosas enfermedades hereditarias causadas por mutaciones en distintos genes. Aunque ya existe una terapia génica autorizada para determinados casos asociados a mutaciones en RPE65, la mayoría de las formas genéticas de retinosis pigmentaria todavía no dispone de tratamientos curativos específicos.
Los resultados de este estudio refuerzan el potencial de la terapia génica dirigida a PRPF31 como futura estrategia para tratar la RP11. Sin embargo, la investigación se ha realizado en modelos celulares y organoides desarrollados en el laboratorio, por lo que todavía será necesario evaluar su eficacia, seguridad y administración en estudios posteriores antes de determinar si puede trasladarse a pacientes.
El trabajo abre una vía prometedora para investigar tratamientos capaces de corregir el origen molecular de esta enfermedad y preservar la función de las células retinianas que aún permanecen viables.
Fuente: Springer Nature