Los videos de la retina tienen la misma eficacia que las habituales imágenes instantáneas de la retina para detectar retinopatía diabética, según un estudio comparativo de las dos técnicas.
Además, la videograbación de la retina es «fácil de aprender y el personal no experimentado precisa mínima capacitación», lo cual puede incrementar las tasas de detección sistemática, sobre todo en los países en vías de desarrollo, afirman los investigadores.
El Dr. Daniel Ting, del Lions Eye Institute, University of Western Australia en Nedlands, y sus colaboradores incorporaron 100 pacientes con una media de edad de 53 años y una media de duración de la diabetes de 13,7 años. Su media de concentración de glucohemoglobina fue 8,0%.
Según se informó recientemente en la versión en línea de Ophthalmology, el equipo de investigadores capturó las imágenes de fondo de ojo con la habitual fotografía instantánea a color de la retina utilizando la cámara FF450 Plus (Carl Zeiss, Inc) y con un video de la retina utilizando el dispositivo EyeScan (Ophthalmic Imaging System, Sacramento, CA). El EyeScan fue inventado por uno de los investigadores, el Dr. Yogesan Kanagasingam.
En cada participante se realizó también una exploración con lámpara de hendidura. Dos oftalmólogos experimentados interpretaron los videos y las imágenes instantáneas.
En comparación con la exploración mediante lámpara de hendidura de referencia, la videograbación tuvo una sensibilidad de 93% para detectar cualquier retinopatía diabética (para ambos oftalmólogos). Su especificidad fue de 95% para un oftalmólogo y 99% para el otro.
Esto fue muy equivalente a la sensibilidad (92% para los dos oftalmólogos) y la especificidad (97% para un oftalmólogo, 98% para el otro) de la fotografía de la retina en la detección de cualquier retinopatía diabética.
La fotografía instantánea y el video tuvieron una sensibilidad y una especificidad de 100% para detectar retinopatía diabética con riesgo de producir ceguera.
La videograbación de la retina también fue equivalente a la fotografía de la retina para detectar signos de retinopatía diabética, tales como microaneurismas, hemorragias de la retina, exudados algodonosos, rosarios venosos y anomalías microvasculares intrarretinianas.
Las tasas de fracasos técnicos para la videograbación retiniana y la fotografía de la retina fueron de 7,0% y 5,5%, respectivamente. De los 15 videos de la retina fallidos, siete ojos tenían catarata esclerótica nuclear de grado III, dos eran de un paciente con pigmentación oscura y seis ojos no toleraron la luz brillante.
En este estudio los autores hacen notar que las videograbaciones de la retina se obtuvieron después de la fotografía retiniana, lo cual puede haber irritado o fatigado los ojos de los pacientes durante el proceso de videograbación de la retina.
Las 14 fotografías fallidas de la retina fueron resultado de cataratas (cinco ojos), imágenes borrosas debido al movimiento ocular (cuatro ojos) e intolerancia al destello brillante (cinco ojos).
Los autores hacen notar que los médicos generales, las enfermeras, el personal sanitario relacionado o cualquier voluntario podrían capacitarse para obtener videograbaciones de la retina, lo cual puede incrementar el número de pacientes diabéticos sometidos a detección.
En un resumen de un estudio diferente del EyeScan presentado en mayo en el Congreso Anual de la American Telemedicine Association, el Dr. Kanagasingam y sus colaboradores describieron el equipo como una «tecnología de bajo costo».
Sin embargo, en el estudio publicado en Ophthalmology los autores reconocieron el empleo de un ordenador de alto rendimiento relativamente costoso con una pantalla de lectura de 27 pulgadas (68,58 cm) para reducir al mínimo cualquier error diagnóstico. Señalan que se necesitan más estudios para valorar dispositivos más económicos con pantallas más pequeñas y de menos resolución.
Además, por el momento, los videos digitales precisan una gran capacidad de almacenamiento. Un segundo de videograbación ocupa casi 20 megabytes y los videos tardan un mínimo de 30 segundos.
El equipo de investigación dijo que se precisa más investigación en la que se valore facilidad de uso, rentabilidad y eficacia clínica para la detección sistemática de la retinopatía diabética en la población.
Referencias:
Ophthalmology 2011
Fuente: ScienceDirect