Durante años, la imagen popular de las ballenas ha sido la de seres majestuosos que dominan los océanos. Sin embargo, su forma de “ver” el mundo ha sido siempre un misterio científico. Recientemente, una serie de investigaciones lideradas por la bióloga celular Elena Vecino y su equipo del Grupo Oftalmo-Biología Experimental (GOBE) ha aportado datos sorprendentes sobre cómo perciben la realidad estos gigantes marinos, y cómo esto ha influido incluso en estudios sobre enfermedades humanas como el glaucoma.
El origen de la investigación: ballenas varadas
Todo comenzó con un suceso trágico pero científicamente valioso: el varamiento de varias ballenas rorcuales comunes en distintas playas españolas entre 2019 y 2022. Estas enormes criaturas, de hasta 18 metros y 20 toneladas, quedaron varadas y, aunque no sobrevivieron, sus órganos permitieron tomar muestras que hoy son objeto de estudio.
¿Cómo ven las ballenas? Visión adaptada al océano
Gracias a estudios histológicos y análisis de retina con microscopía electrónica, se sabe que las ballenas ven principalmente en blanco y negro.
Su visión es poco nítida y con baja resolución espacial, lo que significa que no distinguen detalles a distancia.
Las células de sus retinas están especializadas en detectar cambios de luz más que en distinguir cambios de formas o colores.
Su percepción visual está diseñada para detectar patrones de luz y sombra bajo el agua una adaptación fundamental para navegar y encontrar alimento en un ambiente donde la luz disminuye rápidamente con la profundidad.
Entre arte y ciencia: ‘El Ojo de la Ballena’ en museos
La investigación no se ha quedado en los laboratorios. Exposiciones como El Ojo de la Ballena, presentadas en museos como el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y en Valencia, muestran fotografías científicas impresionantes de células retinianas tomadas con microscopios electrónicos.

Estas muestras permiten al público entender visualmente cómo es la retina de estos animales, combinando arte y divulgación científica. Algunas piezas incluso fueron seleccionadas en concursos de ciencia por su valor estético y educativo.
Conexión con la salud humana: implicaciones en el glaucoma
Quizá lo más inesperado es que el estudio del ojo de la ballena ha aportado una perspectiva nueva en la investigación del glaucoma, una de las principales causas de ceguera irreversible en humanos.
Según expertos el trabajo comparativo entre retinas humanas y de ballenas ha servido para comprender mejor la neurodegeneración retinal.
Esto ha ayudado a establecer fórmulas previas a futuros ensayos clínicos que buscan regeneración neuronal en el ojo. Así, una investigación que nació de un hallazgo científico fortuito ha terminado conectando biología marina con oftalmología clínica humana.
¿Por qué es importante entender su visión?
Entender cómo ven las ballenas no es solo un ejercicio académico. Explica comportamientos observados en el océano, como colisiones con embarcaciones o dificultades para evitar redes de pesca (por su visión limitada). Ayuda a mejorar políticas de conservación y estrategias de mitigación en regiones donde los cetáceos conviven con actividad humana.
Por ejemplo, estudios recientes han observado que ciertas especies de ballenas solo distinguen objetos a menos de ~50–60 m de distancia, lo que puede aumentar el riesgo de accidente con barcos.
Como conclusión..
El ojo de la ballena es más que un símbolo: es una puerta científica hacia la comprensión de cómo estos grandes cetáceos perciben su mundo y cómo esa visión se ha transformado en conocimiento útil para otras ciencias, como la medicina humana.
Las exposiciones científicas y los estudios multidisciplinares han acercado este conocimiento al público general, resaltando la importancia de la ciencia para descifrar secretos de la naturaleza y mejorar nuestra comprensión del cuerpo humano.
Fuentes consultadas:
CSIC, Vista Valencia, Universidad del País Vasco, Mujeres con ciencia, EuropaPress, Cadena SER.
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