Jonatan Armengol: un ejemplo de inclusión y gastronomía sin barreras

El único crítico gastronómico ciego de España que triunfa en redes

Jonatan Armengol ha conquistado internet y el panorama gastronómico español desde una perspectiva única: es el único crítico gastronómico ciego en España.

Con una mezcla de humor, honestidad y habilidades culinarias cultivadas a través de experiencias propias, Armengol muestra que la ceguera no es un obstáculo, sino una forma distinta de ver el mundo del sabor.

De Barcelona a Madrid: cómo empezó todo

Nacido con un 99,98 % de ceguera, la vida de Jonatan no fue fácil en sus primeros años en la cocina, principalmente por el miedo de su familia a que se hiciera daño.

Sin embargo, al independizarse y vivir solo en Madrid, descubrió que podía cocinar y aprender a través del tacto, el olor y la memoria sensorial, empezando con electrodomésticos como freidoras o grills eléctricos.

Un crítico con sabor propio

Armengol ha convertido su experiencia sensorial en una poderosa herramienta profesional. A diferencia de muchos críticos que se apoyan en la vista, él utiliza el olfato, el gusto y la memoria gustativa para evaluar ingredientes, texturas, comparar sabores y descubrir experiencias culinarias completas.

Según él, la falta de vista facilita concentrarse más en sabores y aromas, lo que le da una perspectiva auténtica y directa sobre los platos que prueba.

Presencia en medios: de la radio a las redes

Jonatan no solo ha forjado una carrera sólida en medios tradicionales como la radio, donde presenta el programa Comer a Ciegas en Radio Intereconomía, sino que también ha triunfado en redes sociales y YouTube con su canal El camino del fuego.

En Instagram acumula decenas de miles de seguidores que siguen sus críticas gastronómicas, recetas y reflexiones.

Su contenido destaca por ser inclusivo, honesto y accesible, rompiendo estereotipos sobre las capacidades de las personas con discapacidad visual.

Jonatan Armengol cocina al aire libre lomo relleno utilizando el kamado (horno japonés). Viste un polo blanco de manga corta sobre el que lleva un delantal marrón con el logotipo de su canal de YouTube "El camino del fuego".
Jonatan Armengol cocina al aire libre lomo relleno utilizando el kamado (horno japonés). Viste un polo blanco de manga corta sobre el que lleva un delantal marrón con el logotipo de su canal de YouTube «El camino del fuego».

Cocina con brasas, humor y retos

Una de las señas de identidad de Jonatan son sus recetas al fuego. Su afición por el kamado (un tipo de horno cerámico japonés) surgió tras un comentario de incredulidad: le dijeron que no podría usarlo por ser ciego. Lejos de detenerse, aceptó el reto, aprendió a dominarlo y ahora lo utiliza como una herramienta fundamental en su cocina.

Su personalidad también se refleja en su estilo narrativo: lleno de humor y anécdotas sobre su vida diaria, desde cómo evitar cortarse hasta cómo cocinar sin miedo al fuego.

Más allá de la cocina: visibilidad, derechos y accesibilidad

Armengol no solo se limita a ser un crítico gastronómico: con el paso del tiempo ha ido convirtiéndose, casi sin proponérselo, en una voz de denuncia y visibilidad para personas con discapacidad.

En entrevistas, ha relatado cómo algunas marcas y negocios han dudado en trabajar con él por prejuicios sobre su ceguera, o se ha enfrentado a problemas cotidianos como taxis que no respetan la normativa sobre perros guía.

Además, Jonatan utiliza sus redes para mostrar lugares inclusivos, restaurantes con cartas en braille o accesibilidad adecuada, contribuyendo así a una gastronomía más accesible y consciente.

Paternidad, familia y la vida “a su manera”

Más allá de los sabores y las críticas, Jonatan comparte también aspectos muy personales de su vida, como su experiencia como padre junto a su esposa o la relación con su perro guía, Calo.

La paternidad se convierte en otro de los ejes narrativos de su historia, mostrando que la ceguera no limita el afecto, las rutinas familiares ni la conexión con los hijos.

La historia de Jonatan Armengol demuestra que la gastronomía no tiene límites cuando se combinan pasión, destreza sensorial y una actitud positiva ante la vida.

Desde sus comienzos hasta su salto a la fama digital, Armengol ha logrado no solo destacar como crítico culinario, sino también contribuir a una sociedad más inclusiva y con menos prejuicios.

Fuentes consultadas: La Voz de Galicia, El Español, 20 minutos

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